Arkham, Massachusetts

IN MEMORIAM Jacob Goldstein y Renè Warren

Amarga victoria. Esa es la sensación con la que la expedición de la Fundación Pickman abandona Egipto tras los trágicos y horrorosos acontecimientos vividos en la Gran Cámara de Nyarlathotep, bajo las pirámides de Guiza. El grupo padece ya de forma muy severa el desgaste de su prolongada lucha contra los planes del Dios Oscuro y viaja ahora a Kenia para determinar cómo desapareció la expedición Carlyle y frustrar de alguna forma el nacimiento del avatar de Nyarlathotep en la Montaña del Viento Negro.

El post número 100 de este blog no podía ser más especial. Está dedicado a dos personajes que dieron sus vidas por salvar a la humanidad. Ellos, Jacob Goldstein y Renè Warren, no dudaron en enfrentarse a una muerte segura, afrontar una misión suicida por la que nunca serían reconocidos, ni premiados, sólo recordados por el reducido grupo que componen sus sufridos compañeros de fatigas.

Con estas víctimas, son ya tres las pérdidas humanas que la expedición de la Fundación Pickman acumula en la campaña. No son muchas habida cuenta lo vivido hasta el momento, lo cual da una idea del grado de eficacia y buen trabajo con que se han desempeñado los jugadores. Sin embargo, por muy bien que lo hicieran, evitar la resurrección de Nitocris era una empresa de envergadura cósmica y, pese a que el certero disparo de Renè Warren obró el milagro, es cuestión de tiempo que la Hermandad del Faraón Negro dé con otra médium para revivir a la malvada Reina. Sin embargo, esto puede producirse en semanas, meses o en años.

Lo que es indudable es que el grupo, con las facultades mentales de sus componentes severamente mermadas, ha conseguido ganar tiempo y asestar otro duro golpe a los planes de Nyarlathotep al interrumpir el rito. Es obvio que Omar Shakti, Tewfik Al Sayed, Edward ‘Six Pack’ Gavigan y demás gerifaltes de este monstruoso complot estaban más que disgustados con la heróica gesta de los héroes. Goldstein falleció por culpa de la mala suerte, pero incluso cadáver propició una oportunidad para su compañero Renè Warren al servir de distracción. Desafortunadamente, ‘Lee Harvey Oswald’ Warren fue atrapado por los Hijos de la Esfinge justo cuando estaba alcanzando la salida de la inmensa cámara. Estuvo a punto (concretamente dos puntos porcentuales) de lograrlo. Pasará a la historia como uno de los personajes más eficaces de la historia de ‘La Llamada de Cthulhu’ gracias a sus actuaciones estelares en la Casa del Ju-Ju y en el rito de resurrección de Nitocris.

Por otra parte, Goldstein sufrió el  conocido como ‘síndrome de Mancini’, una dolencia fatal que afecta gravemente a los personajes secundarios con poco tiempo de vida y que tienen relación directa con el doctor Edward Green. Esperemos que a la tercera vaya la vencida 😉

Nunca se sabe cuándo un mal puede convertirse en una ventaja. La locura fue la aliada de George H. Bailey, quien en su empeño por salir de allí cometió el irracional acto de disfrazarse de sectario y escabullirse del lugar, huir despavorido por los túneles del subsuelo de Giza y tras unos días fuera de sí recuperar parte de su raciocinio y volver con la expedición a narrar lo ocurrido y avisar del fallecimiento de Goldstein y Warren a manos de la turba enfurecida.

Kenia. Allí el círculo se estrecha más sobre la expedición Carlyle y sobre los investigadores. Sin duda Nyarlathotep y sus secuaces deben andar un tanto importunados con este molesto grupo que ya ha llegado demasiado lejos. La Montaña del Viento Negro les espera. Y más horrores aún por descubrir.

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