Arkham, Massachusetts

Archivo para noviembre, 2012

Fecha de la décima octava sesión SEASON FINALE

Ya hay fecha confirmada para la décima octava sesión de ‘Las Máscaras de Nyarlathotep’ que supondrá el cierre de la segunda temporada de tan exitosa serie.

¿Qué horrores se encontrarán los investigadores en la Montaña del Viento Negro? ¿Cuándo nacerá el avatar de Nyarlathotep? ¿A quién se encontrarán los protagonistas en el corazón de la sede de La Lengua Sangrienta? ¿Lograrán los investigadores dar con Jack Brady en Shanghái antes de que la secta lo mate si es que no lo está ya? ¿Tendrá razón el espía japonés Isoge Taro y Brady está detrás de la creación de un arma mortífera, y por qué? ¿Y el ‘secuestro o ruptura del cielo’ al que hacía referencia el erudito Mu Hsien, será el eclipse del 14 de enero de 1926?

El miércoles se revelarán los más oscuros secretos.

Fecha de la décima octava sesión.

SEASON FINALE.

Aventura: Las Máscaras de Nyarlathotep – Kenia/Shanghái

Día: Miércoles 5 de diciembre de 2012

Hora: 20.55 horas

Lugar: Casa del Guardián.


Resumen de la sesión del viernes

Esta entrada va dedicada a Pegaso, ausente ayer por primera vez a una sesión de ‘Las Máscaras de Nyarlathotep’:
Welcome to Shanghái

Harvey Torvalds y Edward Green tomaron un barco hacia Shanghái un día después de la partida del grupo a la Montaña del Viento Negro. El doctor, con su salud mental muy precaria, logró escaparse del hospital donde había sido recluido por su hijo. Ya era tarde para perseguirlos él solo por el Aberdare y quedándose en Nairobi corría riesgo de que la Policía lo detuviera tras el aviso del hospital, así que decidió largarse a China.

Green conocía el plan del grupo de mandar a Torvalds como ‘punta de lanza’ a Shanghái para buscar a Jack Brady. Además contaba con la ventaja de que Torvalds no sabía que el doctor había sido incapacitado e ingresado en el Hospital de Nairobi contra su voluntad por su propio hijo. Así que cuando el periodista se encontró con Green en la zona de embarque y éste le dijo que el grupo había decidido que le acompañara, Torvalds no sospechó nada. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, así que el bueno del doctor, completamente obsesionado con la misión y a duras penas controlando los espasmos musculares provocados por sus febriles pensamientos, se salió con la suya.

Varias eran las pistas que apuntan a Shanghái como lugar importante en la trama:

Primera. Y principal, el testimonio recogido por Elias y luego refrendado por el grupo, del mercenario ‘Nails’ Nelson en Nairobi, quien asegura haber visto con vida a Brady en 1923, casi cuatro años después de la masacre en el Aberdare.

Segunda. La caja de cerillas encontrada en la habitación 310 del hotel Chelsea junto al cadáver de Elias procedente de un bar de Shanghái llamado El Tigre Tambaeante, que se publicita con un curioso reclamo: “Para encontrar amigos y diversión en Shanghái”, en el número 10 de la Calle de los Farolillos.

Tercera. Una foto encontrada también en la escena del crimen del escritor donde se ve un yate muy grande rodeado de juncos (un tipo de embarcación característica de China) en la que puede leerse el comienzo del nombre del buque: ‘Ama’.

Cuarta. Y no menos importante, Shanghái parece ocupar un lugar destacado en los planes del Dios Oscuro ya que coincide más o menos con uno de los vértices del triángulo del mapa hemisférico del bajorrelieve de la Pirámide Acodada. Una zona indeterminada de Australia y otra del Aberdare, en Kenia, son los otros vértices.

El viaje transcurrió sin incidentes. La brisa marina le sentó bien al doctor quien logró recuperar una pequeña parte de la sensatez que le había abandonado. Partieron de Mombasa a Singapur y de ahí a Hong Kong, donde cambiaron de barco para llegar a Shanghái. En total, 12 días de viaje en los que ambos miembros del grupo de la Fundación Pickman se dedicaron a repasar pistas y documentos para llegar a China lo más preparados posible.

Una vez en Shanghái lo que más llamó la atención de los investigadores fue el clima de crispación en la ciudad. Luchas entre facciones por el poder y choques esporádicos entre bandas con policías y militares. Eso fuera de la Concesión Internacional, que es la zona más tranquila de la ciudad y en la que se alojan Torvalds y Green.

Evidentemente, tras contratar a un joven y virtuoso estudiante llamado Li Wencheng como guía, el primer paso era acudir al bar El Tigre Tambaleante. Lo cierto es que allí, de “amigos y diversión” como rezaba el eslogan en la caja de cerillas del bar que tenía Jackson Elias, nada de nada. Se trata de un garito cutre cuya clientela en ese momento se reducía a tres personas. Era más bien tarde, pasadas las diez de la noche, y los individuos que había en el local no tenían pinta muy amistosa. Detrás de la barra estaba el barman, un chino de unos 40 años. Dos chinos tomaban unas copas mientras conversaban en la barra y más al fondo había un capataz japonés completamente borracho.

Los parroquianos no fueron de mucha ayuda. Ninguno de los tres conocía a Brady ni a Elias. Sin embargo el barman, a quienes los clientes le conocen como McChum, sí que sabía de Brady. “Mucho tiempo no visto, quizá malcha Shanghái”, afirmó. No recordaba mucho, pero unos dólares le refrescaron la memoria: “Brady salva mi vida una vez. Aquí en bar”. “Jack Brady en Rangún. Tiene gran trato allí con Charlie Grey. Creo venden armas. Charlie Grey, mucho dinero. Muy importante allí”. Caras de desconcierto en Torvalds y Green. ¿Rangún? ¿Viajar hasta India? No puede ser. De momento dejaron el desarrollo de esta pista en suspenso para seguir con otras líneas de investigación.

“¿Qué hacemos ahora?”. Confusión, dudas, falta de referencias… Los investigadores no saben muy bien por dónde seguir y deciden ponerse manos a la obra para obtener información sobre el misterioso buque de la foto que portaba Jackson Elias en el momento de ser asesinado. Sólo hay tres cosas claras: que el barco es un yate grande, que la fotografía fue tomada en la bahía de Shanghái y que el nombre comienza por ‘Ama’.

Al día siguiente, temprano, se dirigen al edificio de la Autoridad Portuaria donde averiguan que el yate se llama ‘Ama Oscura’ y que es propiedad de un tal Alfred Penhurst.

Al doctor Green le parece una buena idea pasarse por ‘El Correo de Shanghái’ a poner un anuncio en clave para llamar la atención de Brady con la esperanza de que esté con vida, en Shanghái y que le conteste. Además, aprovechan para consultar la hemeroteca en busca de noticias interesantes de los últimos meses. El periódico, bilingüe, es toda una referencia en la ciudad con una tirada de 30.000 ejemplares. Todo un día en las oficinas del periódico se salda con tres interesantes indicios a raíz de sendas noticias:

DAÑOS EN EL CLUB NÁUTICO

Una parte del Club Náutico quedó destruida la pasada noche, habiéndose informado de daños considerables en la fachada fluvial de la citada institución, valorados por el seguro en más de 8.000 libras esterlinas. No se ha informado de heridos ni muertos a causa del incidente.

Según datos aún sin confirmar, pero que proceden de fuentes dignas de crédito, el suceso habría sido debido a filtraciones de agua que habrían minado parte de la zona del embarcadero en el que se encuentra el famoso club, causando el colapso.

Algunos borrachos que se hallaban en las inmediaciones juran que unas extrañas criaturas emergieron del agua momentos antes del derrumbe. Su relato aportó unos instantes de distracción en la penosa tarea de remover los escombros.
– CORREO DE SHANGHÁI, unas 6 semanas antes de la llegada de los investigadores.

FUEGO EN LA CARRETERA CHIN-LING

Tres monjes han sido hallados muertos en un incendio que se originó en un pabellón del Jardín de las Nubes Púrpura de Otoño, a causa al parecer de un brasero volcado.

Los nombres de los difuntos aún no han sido revelados pero fuentes solventes afirman que se trata de tres eruditos de las literaturas T’ang, Sung y de las Cinco Dinastías, lo que representa una enorme pérdida para todos los que valoran el gran legado cultural chino.

Testigos oculares afirman que el fuego saltó de forma extraña de una estructura en llamas para perseguir a los monjes hasta un segundo pabellón. Según el señor Liu Chendai, residente en al camino de las Amapolas Brillantes, “una nube flotante de fuego les siguió.”

Al parecer, un europeo fue visto abandonando la zona de la conflagración. La policía solicita respetuosamente su asistencia en la investigación.
– CORREO DE SHANGHÁI, unas 4 semanas antes de la llegada de los investigadores.

VIOLENTO INCIDENTE EN LA CALLE DE LOS FAROLILLOS

La Policía informa de un doble asesinato en el número 88 de la Calle de los Farolillos, que al parecer tuvo lugar pasada la medianoche de ayer. Las víctimas han sido identificadas como la Srta. Reparita Wong, con domicilio en el lugar de los hechos y el Sr. Chin Hsichou, de cuyo domicilio no se disponía a la hora de cerrar esta edición.

El inspector Chong, de la policía de Shangai, indica que los crímenes fueron inusualmente violentos y solicita información de cualquiera que pudiera haber conocido a alguna de las víctimas.

Incluso los habituales de la Calle de las Linternas, que no se distinguen por su compasión, quedaron anonadados ante la crueldad de los crímenes. Uno de los testigos estaba tan afectado por los hechos que describió al agresor como un murciélago gigante.
– CORREO DE SHANGHÁI, 2 días antes de la llegada de los investigadores.

Con este material, los investigadores, ya más motivados, se ponen manos a la obra. En primer lugar acuden al Club Náutico donde obtienen lo siguiente:

1) Examinando la escena del derrumbe se aprecia que no hay signos aparentes de filtraciones.
2) Uno de los borrachos de la zona afirma que las criaturas que vio parecían pulpos andantes.
3) Un empleado del Club Náutico afirma que un americano llamado John Smith se encontraba en la habitación cuya pared exterior se derrumbó. No se halló rastro alguno de él.
4) Al enseñar una foto de Jack Brady a los empleados del club, varios de entre ellos identifican su cara como la de John Smith.

Confirmado, Jack Brady, estuvo recientemente en la ciudad contradiciendo así lo que les contó el barman del Tigre Tambaleante, quien aparentemente les mintió para obtener dinero con información falsa. Por lo menos hasta dos días antes de que Green y Torvalds llegaran a Shanghái, parece que Brady estaba siendo hostigado por alguien. ¿Seguirá vivo? ¿Y en la ciudad?

Green y Torvalds deciden ir al periódico a poner otro anuncio, esta vez más directo y nombrando a John ‘Brass’ Smith en el texto. Al salir de la oficina, Green se percata de que un hombre que vio en el Club Náutico está ahora en la acera de enfrente apoyado en la pared leyendo un periódico. Green cree que les está vigilando, sigue su corazonada, cruza la calle sorteando coches y carros biplaza tirados por personas y en ese momento el misterioso hombre echa a andar en dirección contraria. Green echa a correr justo cuando el sospechoso cruza una esquina para enfilar una calle más estrecha. Green agarra el hombro del individuo quien se da la vuelta y resulta ser: ¡el japonés borracho de El Tigre Tambaleante!

La escena, llena de tensión, concluye cuando ambas partes se sinceran y el japonés, que resulta ser un espía de la Marina Imperial comprueba que, efectivamente, ambos forman parte de una investigación que la Fundación Pickman está llevando a cabo para desvelar el final real de la Expedición Carlyle.

El espía dice llamarse Isoge Taro, quien les emplaza a seguir la delicada conversación en otro lugar, por lo que van a la pensión donde se aloja el militar japonés, en un barrio deprimido fuera de la Concesión Internacional. Taro cuenta que participaba en la inspección sistemática que la Marina Imperial japonesa realizaba de los puertos chinos cuando oyó rumores acerca de una nueva y terrible arma que alguna de las facciones chinas estaba construyendo. Lleva dos meses trabajando de incógnito y ha reclutado a varios chinos de la zona de Shangai como agentes. Ahora les necesita a ellos. Asegura que  Jack Brady está relacionado de alguna manera con el asunto. Una milicia de fanáticos se entrena en un almacén vacío del lado sur del río (en la Carretera de Chung-Shan) y también cree que Brady tiene alguna conexión con ello. Afirma que la existencia de ejércitos privados no es tan alarmante puesto que en ese momento hay docenas si no centenares en la ciudad y sus alrededores, matándose entre sí, pero cree que en este caso, esa nueva arma está siendo construida por consejeros soviéticos para los comunistas locales. Pide a los investigadores que trabajen para él y que en caso de encontrar a Brady les informe porque los informes que tiene de la nueva arma mortífera son más que inquietantes. Taro parece desplegar sus habilidades como espía cuando tras despedirse en el recibidor de la pensión ‘aparece’ en la mesa un revólver del 38 cargado.

Tras este encuentro, los investigadores prosiguen con sus pesquisas y deciden ahora seguir la pista del incendio. Li afirma que el incidente ocurrió en el Templo de Dioses de la ciudad y pese a ser casi las ocho de la tarde se dirigen al lugar. Previamente, los investigadores habían leído  un examen del parte del tiempo para el día de la tragedia, en el mismo periódico, que señala que se trataba de un día inusualmente húmedo y sin viento, condiciones que no favorecen precisamente la propagación de los incendios.

El jardín se encuentra justo detrás del templo de los dioses de la ciudad. El bonzo que atiende el templo no sabe por qué se habían reunido los tres eruditos en el jardín pero reconoce una foto de Jack Brady como el europeo que también estaba en el jardín y que habló durante un rato con los monjes. Un examen del jardín no aporta nada.

Eran poco más de las nueve de la noche, la hora perfecta para ir a la calle de los Farolillos. Demasiada casualidad.  edificio donde tuvo lugar el crimen se encuentra justo al lado del bar El Tigre Tambaleante. Con sólo mirar, uno se da cuenta de que se trata de un prostíbulo, uno de los muchos de Hongkew. Al llamar a la puerta, les reciben varias mujeres de vida alegre; la alcahueta, una mujer de fuerte carácter llamada Madame Gee Moshu, condesciende a hablar con los investigadores al darle dinero. Les muestra la habitación del crimen, con los muebles totalmente demolidos y manchas de sangre, pero no sabe nada más. Ella no estaba en la casa cuando tuvo lugar la tragedia y afirma tener otras cosas que hacer, no aceptando más dinero y llamando a dos gigantescos guardaespaldas coreanos quienes dan a elegir a los investigadores entre salir pacíficamente o a trozos. Tras disculparse, los investigadores hablan con las trabajadoras de la casa. Una de ellas, Jade Tembloroso, les dice que la chica que trabajaba en esa habitación fue vendida a otra casa el día antes del suceso por insistir en ocultar a un americano en su habitación contra la voluntad de Madame Gee. La chica sólo sabe que el americano se llamaba John pero identifica a Jack Brady al enseñársele la foto. La chica vendida se llamaba Choi Meiling y la que vio al murciélago gigante, Alegría Magenta, se halla en el hospital reponiéndose de la impresión.

El dueño del burdel situado en el 140 de la calle de las Linternas, un aparente sacerdote taoísta enfundado en una túnica bordada con símbolos carentes de significado, se muestra muy interesado por el paradero de Choi Meiling: “¡Esa puta escapar!”, grita y luego asegura: “¡Yo pagar buen dinero por ella! ¡Yo tratar bien!”.

Con toda esa información los investigadores se retiran a descansar. Al día siguiente Green decide “dar un tiro al aire” y cree que sería buena idea ir al Museo de Shanghái a buscar información sobre las literaturas T’ang, Sung y de las Cinco Dinastías, que eran las especialidades de los tres eruditos fallecidos en el Templo de los Dioses. El señor Mao, ayudante del cuidador del Museo de Shanghái, les dice que esas disciplinas son muy amplias y la información que piden es muy ambigua por lo que la conversación deriva en la existencia de sectas religiosas en la ciudad. El señor Mao elabora una lista con 34 eruditos que pueden ayudar a los investigadores, entre los que hay auténticos especialistas en la materia. El trabajo que tienen por delante es duro y meticuloso. Con la ayuda inestimable de Li, Green y Torvalds y tras 11 días de ardua labor logran entrevistarse con 33 eruditos de la lista, de los cuales recopilan algo de información. Escasa, pero trascendente. Una de las sociedades secretas más temidas en China fue la antigua Orden de la Mujer Abotargada. La Orden adoraba a un oscuro dios, y en cierto momento fue muy temida en las regiones costeras del país. Se decía que los temibles piratas Fukien a veces recibían instrucciones de la Orden. Se decía también que la Orden utilizaba una magia terrible contra sus enemigos. Las autoridades dudan de que la Orden exista en la actualidad.

Faltaba por visitar al último erudito de la lista, un tal Mu Hsien, que vive en el casco antiguo de la ciudad. Sin embargo, el camino se ve interrumpido por la presencia de cuatro fornidos hombres que ‘invitan’ a los investigadores a ir a “un sitio”. La petición es más que convincente: “O il pol las buenas, o pol las malas. Vosotlos elegil”. Torvalds ve rápidamente que les han cogido por sorpresa y poco se puede hacer, pero Green debe emplear todas sus fuerzas para contenerse y no acometer un ataque suicida. “Yo no aconsejal”, le dice uno de los ‘gorilas’ al doctor, quien se había marcado un farol echándose la mano al bolsillo como si tuviera un arma. Tras cachearlos, a Torvalds le quitan el 38 que portaba.

Los meten en un coche y se dirigen a las afueras de Shanghái, concretamente a una casa vieja en la Carretera de Yu-Yuan que cuenta con más hombretones de la misma especie vigilando el lugar. La casa por dentro es diferente y está lujosamente decorada. Les hacen pasar a un salón en el que hay un viejo de más de 80 años, muy delgado, formalmente sentado en una silla magníficamente trabajada. A sus pies se encuentra una bella joven vestida con lujosos ropajes de seda y otras dos aparecen de una habitación adjunta para darle algo y a sus mínimos deseos. Las jóvenes guardan silencio sepulcral. A su izquierda hay una mesita sobre la que reposa una pipa. Huele a opio. Les pregunta de qué conocen a Brady y les explica que tiene algo que le robó. Algo muy importante. Un libro de su colección. Al oírle hablar, Torvalds se percata de que este anciano está como una regadera aunque da sensación de cordura. Les ‘propone’ que obtengan el libro de Brady y promete una gran cantidad de dinero. Relativamente aliviados abandonan la casa tras devolverles el revólver y preguntándose quién demonios será ese tipo. Li, con la cara pálida como si hubiera visto a un fantasma, comenta con voz entrecortada que se trata de Lin Tangyu, un despiadado asesino y mafioso. Hay que calmar al joven guía porque cree que su destino está sellado con la muerte tras cruzarse en el camino de Tangyu.

Con la sensación de estar siendo vigilado por miles de ojos, los investigadores se proponen a retomar su tarea, visitar al último erudito de la lista del señor Mao, Mu Hsien. A la puerta de la casa abre un chino de edad que dice no tener tiempo para atenderles. Sin embargo, todo cambia cuando Green y Torvalds pronuncian, entre otros, el nombre de la Mujer Abotargada. Los investigadores detectan que Hsien puede ser una buena fuente de información, así que deciden jugársela y confesar el motivo por el que se interesan en la secta que lleva por nombre a esa espeluznante deidad. Hsien les invita a pasar a su casa. Parece tenso y su mirada es temerosa, pero su voz y sus gestos son resueltos. Informa a los investigadores de que sólo ha sido encontrada una fracción de su cifra total de víctimas de la secta. “En China se ha vuelto fácil matar inocentes”, añade. Cercenar los brazos de las víctimas es una prácticacomún de la secta, cuyos miembros contemplan luego cómo ésta muere desangrada. La Orden sirve a una diosa oscura que ellos creen que no es sino un aspecto de una deidad primigenia adorada en secreto en muchas formas alrededor del mundo. La Orden denomina a la diosa como la Mujer Abotargada. Mu cree que la Orden desea traer a su diosa a la Tierra y que el primer paso, “un envenenamiento o ruptura del cielo, tiene que suceder pronto”, asevera con gesto serio. Tras alterar el cielo, al menos un año debe transcurrir antes de que el mundo quede mancillado por esos seres demoníacos, las mismísimas estrellas cambien de posición y los terribles nombres del panteón de la diosa oscura, Cthulhu, Nyogtha, Yog-Sothoth y Azathoth vuelvan a ser adorados. Mu señala que el uso del antiguo conocimiento puede prevenir tan trágicos sucesos. Los investigadores informan al viejo erudito de que han tenido contacto con Isoge Taro y que los hombres de Lin Tangyu los llevaron ante él para encargarles la misión de recuperar un libro que Jack Brady le robó. Al escuchar el nombre de Tangyu a Hsien de le desencaja la cara. La entrevista concluye tras advertirles Hsien de que no deben volver a visitarle puesto que es demasiado peligroso. Sin embargo, pueden dejarle mensajes en la Lista de Correos de Shangai, a nombre de Feng Wupei, a los que, asegura, responderá lo mejor que pueda.

Green y Torvalds se encuentran más cerca de la verdad, pero también saben que se han situado en el centro de una peligrosísima trama en la que el hilo conductor es el mismo: el guardaespaldas de Roger Carlyle, Jack ‘Brass’ Brady.


Fecha de la décima séptima sesión

Fecha de la décima séptima sesión:

Aventura: Las Máscaras de Nyarlathotep – Shanghái

Día: Viernes 23 de noviembre de 2012

Hora: 20.55 horas

Lugar: Casa del Guardián.


Un año del asalto a la finca de Essex y la muerte de Mancini

Ayer lunes se cumplió un año de una de las sesiones más épicas y memorables que he tenido la suerte de dirigir. Se trata del asalto a la finca de Essex, la casa Misr de Edward Gavigan, que acabó con el desmantelamiento de las actividades de la Secta del Faraón Negro en Londres y que desgraciadamente tuvo como consecuencia el fallecimiento de Tommy Mancini.

Aún resuena el eco por las esquinas de la casa de Pegaso: ¡¡¡MANCINIIII!!! ¡¡¡NOOOOOO!!!

https://fundacionpickman.wordpress.com/2011/11/20/enhorabuena/